martes, 24 de noviembre de 2009

rojo sangre

Que tal que al rato te secuestran y te vuelven su sirvienta, esclava sexual y te martirizan con largas horas de sexo consensado, y a final del día cuando crees que tu martirio sexual termino te das cuenta que solo era la antesala para el mas terrorífico de los espectáculos donde decenas de parejas tienen simultáneos orgasmos en una gran bodega abandonada y tu eres el platillo principal.
-Yo soy el platillo de todos… me tratan como a un pedazo de carne... ya que me tienen colgada y sujetada de las mano y pies y no conformes con eso no solo me usan para sus placeres sexuales si no para sus placeres sádicos y extraen la sangre de mi cuerpo
Como si fuera el más delicioso de los elixires, hacen sus ritos y sus llamados toman de copas de cristal a mi honor.
Con la sangre de mi cuerpo y esperan a que casi este muriendo para dejarme descansar y vuelva a tomar fuerzas, no me quieren dejar morir ya que saben que les soy necesaria así que esperan que mis heridas sanen un poco.
Para volver a empezar sus ritos con mí sangre antes virginal.
-sangre de vida, sangre siempre, rojo sangre, que cubre la piel a través del placer de observar cómo se derrama sobre mi rostro como fluye a borbotones urgidos por salir a la luz, ese sentimiento de éxtasis donde nada importa todo el mundo muere, el dios se oculta, el miedo no existe, no hay nada que temer solo el rojo de la sangre se confunde entre espasmos rítmicos de dolor, aquello se vuelve un baile.
Donde la luz de las llamas consumen todo a su paso y los tambores resuenan al ritmo de la muerte y desesperación por que una nueva víctima corone la sensación de explorar lo nuevo, lo único, tratando de entender el cómo es que una pobre alma, una triste mujer pálida y adormecida contiene tanta sangre en su demacrado cuerpo.
-Y tú eres uno de los espectadores, el más vil, el más ansioso, la noche está llegando a su final. Y no estás satisfecho aun...
te deleitas como van quitándome ¡ah! hasta la última gota de sangre…
-no quiero que se valla aun la sensación de adrenalina quiero sentir entre mis dedos como la tibia sangre roja y exquisita, se resbala lentamente.
El olor a muerte está presente, todos miran espectadores como si fuera la primera vez que son fieles testigos de la muerte de una doncella, solo aquellos pisos manchados con la sangre seca de antiguas victimas, mudos espectadores de aquel fulgor de muerte y placer.
-Pero tu mirada me atrae.
De pronto siento una ligera sensación de piedad por tu alma, tu garganta destrozada cansada de gritar solo resopla agitadamente como un conejo en la boca del lobo que sabe muy bien que su hora llego.
-sabes que morirás con la frente en alto aunque cautiva para siempre, tu alma vagara por la eternidad buscando tus captores, tus asesinos aquellos que te regalaron el ultimo día de tu vida entre orgasmos forzados, entre penetraciones seguidas ininterrumpidas, cantidad que olvidaste desde la primer docena de tipos que asiduos de placer entraban a la fuerza, mientras tus manos atadas no se rinden, siguen con la fija esperanza de algún día volver a ver la luz del sol allá, en tu viejo pueblo donde creciste entre jardines de grandes flores.
Todo aquello son solos recuerdos que hoy se cubren de rojo sangre.
-me regocija saber que acabara el sufrimiento, la tortura.
-mi mente envuelta en recuerdos. ¡Te ha reconocido!
- Eres la chica de la biblioteca. Hace una semana tope contigo en el área de libros ocultos. Donde solo pocos se atreven a entrar
Si estoy seguro eres tú, pero ese jubilo en tu mirada ahora está apagada aquel jubilo que fue lo que orillo a envirarte a salir este fin de semana antes de que los boletines comenzaran a buscarte.
Estas muriendo, miro mis manos ensangrentadas de ti, de tu ser, de tu cuerpo profanado por nuestras necias necesidades.
Por sus insulsas manías
Por su sed de ser algo.
Solo el rojo de la sangre y no poderlo ser
-Sí, solo el rojo escarlata de mi sangre cubre mi destino mi sentido
La moneda está echada.
Y tu suerte ha sido marcada
Me prometieron una noche inolvidable y....así será.
Me entregan la daga del destino aquella que sellara con pacto de sangre mi bien venida al club.
Amiga aquella ves que sonreímos de reojo....no te valdrá de nada,
Está es mi noche y nada, ni el rojo de la sangre importan.
-¿no me valdrá de nada?, porque la compasión que tuviste por efímeros instantes… Se apago por la etérea necesidad de verme drenada de sangre... esta es mi noche.
Y me regodeare entre tu desdicha, esta noche es mi bienvenida... y las luces se apagan.
Fin.

¿Te gusto?


No, porque yo soy la protagonista
Tú eras espectador…


jonaz.

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