martes, 14 de septiembre de 2010

Donde habita el olvido.

Martín Jonathan Acevedo Zarate. 2010-07-08. D.R.

Cae la puerta inevitable,
Ya no esconde tu figura detrás,
Al cerrar levanta polvo entre cenizas,
Remueve fragmentos de reliquias.

Fuerte y voraz ruge el eco del olvido,
Devorando al palacio sin amor,
Reino sin castigo, anhelos sin sudor,
Gotas sin fantasmas, cabellos recogidos.

Mis huesos se hunden en la carne,
Pecho restringido de pasión,
Ahuecado enmohecido
Se ciñe enmarcado un podrido corazón,

Detrás donde habita el olvido,
Escondido entre bancas callejeras,
El pobre perro de azotea
Lame sus heridas pasajeras.

Clavado sobre el rompecabezas del amor,
Sobre una cama tan vacía duermo cuál faquir,
Recargado sobre tus huellas,
Que no me dejaran mentir.

Del olvido no existe culpable solo un nosotros sin ti,
Una excusa entre sueños te escuche decir,
“Para siempre no fue suficiente,
Cuando el tiempo esta de por medio”.

¡Ha! tirar tus cartas y tus fotos al quemarlas,
Al carretero le encargado,
Mientras sumiso encajo las figuras
De ese “algo” lo poco que has dejado.

Entre Teléfonos callados,
Largos silencios prolongados,
Ciño mi silueta pendulante,
Aspirando el residuo enmohecido,
De mi cruel condenación.





Martín Jonathan Acevedo Zarate. 2010-07-08. D.R.

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